domingo, marzo 18, 2007

tristezas

A Brel,
porque es mi inspiración y me hace comprender ese desgarro que el alma experimenta a veces.

Era un domingo cualquiera, en un aeropuerto cualquiera.
Eran más de dos mil, deambulando buscando sus vidas, chocando unos con otros.
Entonces los ví.
Miradas fijas, estaban hablando.
Él debía decirle "te quiero", ella debía decirle "te quiero".pero creo que no se estababan prometiendo nada.
Sin embargo, el llanto comenzó a aflorar y el desespero se apoderó de ellos.
Se abrazaron dejando a los perros el poder de juzgarlos.
Posiblemente no oían nada, sólo los sollozos de cada uno.
Después, lentamente, en medios de rezos, estos dos cuerpos se separaron y se desgarraron.
Juraría que los oí gritar.
Entonces ,volvieron a juntarse, volvieron a ser uno, volvieron a ser fuego.
El tiempo se detuvo cuando el aire se disipó. No podía respirar.
Pero la impotencia se impuso y se volvieron a separar.
Sosteniéndose con la mirada, y como el mar se aleja, consumieron el adiós, balbucearon algunas palabras y vagamente levantaron una mano.
Bruscamente, decidió partir alejándose sin mirar atrás.
Y desapareció, tragado por la escalera.
Ella dubitativa, boca abierta, no pudo reaccionar hasta oír el silencio de su alma.
Finalmente se volvió sabiendo que lo volvería a hacer el resto de su vida.
Y se transfomó.Ya no había luz.
Era una anciana.Tenía mil años, encorbada, mirada ausente, los brazos le llegaban hasta el suelo.
Y entonces comprendí.
Se pueden perder aventuras, pero nunca perder el amor.
Podré vivir infinidades de vidas pero siempre esperaré que la fragilidad desaparezca.
Estuve alli, mirándola sin poder decirle nada.
Mientras la muchedumbre píaba, picando como si de una fruta se tratara.
¡Que tristeza esa mañana!
Estoy segura que la vida no nos hace regalos.

3 comentarios:

amoremachine dijo...

oye este texto es triste,

tal vez el paso por
la vida sea igual,
pero yo creo que lo que pasa es que cuando somos concientes de nuestra conciencia y dejamos las primeras etapas de nuestras vidas
a un lado nos damos cuenta
que ya nadie lleva puesta la
nariz de payaso que nos hizo tanta gracia de jóvenes, En ese cambio tan brutal es donde reside nuestra tristeza, justo al lado de la decepcion. Ya nada es como antes.

yo por si acaso
sigo siendo payaso, por si alguien necesita sonreir,
un secreto llevo una nariz roja en la mochila.

bsoles.

rocanlover dijo...

Yo creo que la tristeza es mas grando cuanto mas esperamos de la vida, la vida no tiene porque hacernos regalos, estar vivos es el regalo, poder sentir cada una de las cosas de este mundo.

Adaptarse a las circuntancias no deseadas de la vida, es crecer, todo tiene un sentido, nada es en vano y la vida es magia.

Al menos asi la vivo yo. Un abrazo.

carmen dijo...

Es cierto, la vida es el regalo y es un relato triste para ella porque no llega a comprender. Siempre me produce tristeza oír a Brel. Quizás sean sentimientos arraigados de otras vidas.
Gracias a los dos por leer .