
Estamos en la playa.
Manos entrelazadas me mira y me susurra un” te amo”.
Acostada junto a mí, se encuentra mi amada. Esperamos que llegue la explosión final.
Ayer noche nos dijeron que todo había acabado, que nos despidiéramos de los nuestros, que nos perdonáramos los unos a los otros pues la Tierra dejaría de existir en unas horas.
Entonces fue cuando decidí llamarla y decirle que quería estar a su lado por encima de todo. Quería ascender junto a ella.
La luz se intensifica por momento.
El mar y la arena se acoplan formando un solo cuerpo que nos absorbe hasta confundirnos con el cielo. La expansión de nuestra materia se trasmuta en pura energía y surge el infinito en mí, en ella, en los planetas que giran a nuestro alrededor. Y un torbellino de vida se condensa en la luz.
Hemos vuelto a nacer, somos hijos de la vida, somos uno.
El cambio se ha producido. Soy una estrella