jueves, octubre 11, 2007

Érase una vez....





Érase una vez una pequeña nube que vivía cerca del mar. Todas las mañanas se levantaba feliz, alargaba sus brazos para tocar el sol. Le sonreía a los árboles a su paso diciéndoles: “Adiooós, me voy a recorrer nuevos mundos” y ayudándose con la suavidad del viento continuaba su viaje.
Sin embargo cuando llegaba hasta la alta montaña que todos llamaban “Laaa poderosaaaaa”, se acababa todo.

-¿Por qué mama?
-Chuttt, escucha y verás.

La pequeña nube subía y subía pero incapaz de llegar a la cima, se derrumbaba y empezaba a llorar.
Entonces su abuelo, el viento del oeste, la arropaba y la empujaba suavemente hacia su casa.
Pero ayer Foën se despertó fuerte como un huracán sabiendo que hoy era su día. Llegó hasta sus hermanos, que, inquietos, habían iniciado el camino. Se empujaban unos a otros, jugando, formando mil dibujos en el cielo y cuando llegaron hasta la montaña lo cogieron de la mano ayudándole a cruzar la frontera que siempre le había sido prohibida.
Cuando vio la tristeza que habitaba en esas tierras, rompió a llorar, pero de felicidad y derramó sus lágrimas por el valle, junto a los suyos, pues comprendió que la unión hace la fuerza y su destino, innato en él, era de darle vida a la Tierra.

Y colorín, colarado este cuento se ha acabado
Y colorín, colorucho este cuento me ha gustado mucho.

3 comentarios:

Mari Carmen dijo...

A mi también me ha gustado tu cuento, Carmen. Muy tierno, muy bonito :)

Feliz fin de semana :)

Morgana dijo...

Últimamente he estado pensando en las personas que, como el viento del oeste, nos dan la mano, ayudándonos a superar ese límite a partir del cual conseguimos entregarnos por completo, compartiendo las maravillas que cada uno lleva dentro.
Doy gracias a esas personas. Sé que tú eres un viento del oeste para muchas personas: ya sabes cómo te llamo- La mujer más buena del mundo!
Un abrazo

carmen dijo...

Gracias M.Carmen, tus palabras suenan a fresco y sinceridad, entonces lo tomaré como un halago.

Corazón, sabes, tu también eres un viento del oeste por el camino tan sincero que has tomado desde hace tiempo. Pero eres un viento fuerte y suave a la vez, no sé como lo haces pero lo haces,

Un abrazo a las dos.